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Es fundamental desarrollar la creatividad en los niños desde los primeros años, ya que los niños creativos confían más en si mismos, están más motivados y llenos de ideas, tienen más capacidad para expresarse, responden de forma creativa y saben acoger las propuestas de actividades de aprendizaje de forma activa. Se relacionan mejor y desarrollan una capacidad de empatía y auto empatía. 

Arteterapia con adultos que trabajan con niños

La presencia del arte en muchas escuelas es mínima, esta en general poco valorada. El adulto que en su infancia ha experimentado poco el hecho de crear, o tiene una relación o recuerdos dolorosos, no podrá acompañar el niño en su proceso de creación, influirá en su trabajo con los niños lo que puede potenciar o bloquear su creatividad.

Para los niños, el arte es un medio de expresión y comunicación, es el lenguaje que utiliza el niño desde los primeros años de vida, algo que lleva innato, que no necesita aprender, es una de las manifestaciones más placenteras, espontáneas e inocentes que existen, surgiendo incluso antes que la palabra. Desaparece poco a poco con el juicio, el “miedo a hacer mal”

Desde este lenguaje artístico el niño nos transmite sus emociones, nos cuenta lo que va aprendiendo, el mundo que le envuelve y como es su relación con él. Por ello, podemos decir que el arte es una importante herramienta para acercarnos al niño y desde allí acompañarlo en su proceso educativo, y en su desarrollo emocional.

El hecho de trabajar con personas que acompañan niños en el día día amplia la mirada del adulto y le ayuda a tomar conciencia de su posicionamiento ante los niños, para que desde esta nueva perspectiva pueda liberar o potenciar su actuación con los niños.

Trabajamos cómo acompañar, guiar y observar al niño en su proceso de desarrollo, dejando de lado el objetivo de un resultado artístico para enfocarnos en un resultado creativo. Fomentamos la creatividad del adulto proporcionándole un espacio seguro de respeto y tolerancia, sin juicios de valor ante las creaciones que allí se realizan.

A través del juego, el adulto se conecta con su propia creatividad, se crea un espacio lúdico donde se suelta, conecta con su niñez y su vulnerabilidad, esa misma que permite conectarse verdaderamente con el otro

Abordamos estudios históricos y nuevos que se hicieron sobre la potencia del arte para ayudar a los niños, trabajamos nuestra propia historia artística, el valor que le damos, la importancia del juego, el dibujo de los niños, cómo crear un espacio de confianza y diálogo … a través de diferentes herramientas artísticas para observar, comprender, acompañar y acercarnos al niño con la mirada artística (Clown, plastilina, pintura, teatro, música, movimiento, etc.).

La parte teórica es muy breve, sobretodo experimentamos para que el adulto pueda luego acompañar al niño es importante que lo haya vivido desde su propia vivencia.

Guiados y acompañados siempre por el arte terapeuta de un modo sutil y respetuoso, facilitando que el adulto llegue satisfactoriamente al final de su aventura con “una nueva caja de herramientas” para compartir, y ayudar a los niños.

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La arteterapia explora el diálogo entre el paciente, su obra y el terapeuta. Permitiendo al paciente visualizar el inconsciente, alejarse de sus dificultades, transfórmarlas en un reto, en algo saludable. 

El arteterapia esta poco conocido aun, pero se va desarrollando cada vez más. El arte existe desde los primeros tiempos de la humanidad, y la arteterapia tampoco es tan reciente. Desde hace algunos años la arteterapia ocupa un espacio cada vez más grande y se evoca más cuando hablamos de métodos terapéuticos tanto en grupo como individualmente.

 

Su intención al contrario del artista no es la estética de su obra sino conocerse mejor a través de su creación artística.

El arteterapia es un encuentro entre una obra realizada por el paciente, el paciente y el terapeuta. A través de varias disciplinas artísticas, el paciente entra en diálogo con su creación y con lo que acontece. El paciente visualiza lo inconsciente de si mismo,  se da cuenta de funcionamientos inconscientes y poco a poco entra en un proceso de cambio y resinifica  su forma de ser y profundizar ante la vida

 

El paciente, gracias a su creación aprende a simbolizar y a poner distancia entre él y sus dificultades, traumas. El paciente podrá transformar su “trauma o drama” en un reto  que tiene sentido en su vida e ir transformándolo en algo saludable para él.

Su intención al contrario del artista no es la estética de su obra sino conocerse mejor a través de su creación artística. Por eso, no se requiere ninguna aptitud artística para seguir una terapia con un arteterapeuta.

 

En esta terapia, el terapeuta acompaña al paciente con todos sus recursos, apoyándose en lo sano, y con todo un conjunto de habilidades como son la empatía, la sensibilidad, la escucha, sostener el silencio, sentir, desafiar cuando es necesario….

 

En Esencia, se propone grupos de desarrollo artístico y consultas de arteterapia (proceso terapéutico). ¿Que diferencia hay entre los dos?

La terapia siempre es un encuentro intencionado hacia el cambio (objetivo, seguimiento, encuadre) hay una esperanza de efectos, la persona niño o adulto viene porque esta viviendo algo difícil en su vida y/o porque quiere dar un sentido a eventos de la misma.

Un taller de expresión artística es un espacio de creatividad abierto, donde los niños y/o adultos experimentan sin búsqueda de resultado artístico. Esta vivencia permite desarrollar su creatividad no sólo a nivel artístico sino también su creatividad frente a los eventos de la vida, permite conectarse con sus emociones con el fin de gestionarlas y conocerse mejor, permite subir su autoestima. Es un espacio de libertad y de darse permisos….

El clown relacional guarda una distancia en la que escucha, percibe y destapa la comunicación no verbal de aquellos con los que interactuar permitiendo descubrir traumas y bloqueos.

Audi es la amiga clown de Aude, arteterapeuta. Nacida hace 7 años en Bélgica, en la primavera de 2010 visitó una residencia geriátrica cerca de las montañas de Girona. En las líneas que siguen podréis leer un escrito teórico de Aude sobre los fundamentos del clown relacional intercalado con algunas vivencias que Audi tuvo con varios ancianos durante aquella visita a la residencia. Las experiencias de Audi aparecen en letra cursiva.

El clown relacional pertenece a la familia de las “arteterapias”. Se trata de un arte de la relación, un arte de lo inesperado.
El clown desarrolla un saber ser, más que un saber hacer y busca sus recursos en la espontaneidad y la improvisación: eso le permite adaptarse de forma creativa, lúdica y sensible a la singularidad de cada uno sin aplicar una técnica sino una apertura del corazón.
El clown relacional/terapéutico nos invita a acoger y acompañar al otro en el instante con sensibilidad y disponibilidad dejándose tocar sin ser desestabilizado.

El clown permite abrir un campo posible en el entorno codificado de las instituciones. Permite el placer y la complicidad compartidos.
Estoy llegando a la residencia, el latido de mi corazón aumenta, hay un hombre en la entrada, cerca del jardín, sentado. Parece el guardián de la residencia. Me acerco lentamente, con suavidad. Me mira y sonríe con cariño, nos miramos… Un tiempo, una mirada profunda. Me coge las manos… ¡que emoción! Un momento mágico de dulzura y proximidad. Se levanta y me enseña desde lejos su huerto (que en realidad es del centro, pero que él cultiva)… “¡Impresionante!”, pienso. Lo quiero ver más de cerca. Me coge la mano y nos acercamos al huerto. Me lo enseña todo. Me siento ligera, haciendo un viaje y descubriendo un nuevo paisaje. Paisaje en el cual dos seres que se conocen desde hace 5 minutos están compartiendo un momento de complicidad.

Es fundamental para el encuentro con el otro que el clown se conecte con su presencia y calma interior, a través de la respiración, lo que permite la circulación de la palabra justa, para ayudar a que esta palabra no sea un poder obtenido sobre el otro sino un vínculo del corazón.
El clown puede quedarse callado al lado del otro, estar en el aquí y ahora simplemente.

Se da cuenta de lo que provoca en los demás y recibe el estado del otro guardando una distancia justa.

Aceptar que entre yo y el otro haya una distancia límite, que no se puede traspasar, la cual es el reino del reconocimiento del otro en su diferencia (alteridad), un reino en el que no se entra. Más allá de esta distancia, el otro puede retroceder, huir de la relación…

Veo a una mujer sentada, sola, en la mesa del comedor. Mira sus manos y se queja. No me ve. Yo la veo dentro de su mundo, aislada de su entorno. No quiere mirarme. Me siento a su lado, respiro, espero y nada… Nada… No me mira, se cierra aun más. Empiezo a jugar con una pelotita en la mesa, yo tengo ganas de jugar con ella. No hace nada, pero el llanto de su queja se detiene y va mirando la pelota que hace su baile en la mesa. Estoy viviendo un momento de interacción con esa mujer, interacción sin palabras, sin mirada, pero con un inmenso respeto por lo que ella vive…

El estado del clown es un estado paradójico. El clown es un funámbulo entre la espontaneidad, la soltura del niño y la consciencia del adulto.
Con el clown es posible re-encontrar los miedos de la infancia, la violencia de la soledad, la rabia de la falta de amor, y ser acompañado con sensibilidad y respeto, más allá de las palabras… El estado del clown… es también escuchar palabras sin sonido.

Me acerco al porche de entrada del edificio. Veo a un hombre salir. Tiene la mirada hacia abajo y se apoya en el brazo de la cuidadora que le acompaña. Se para, me mira y sonreímos. Me toca el brazo y con la ayuda de su acompañante empieza a cantar. ¡Que alegría siento! Me entran ganas de bailar. Me coge el brazo y yo cojo el suyo. Siento el calor de su mano…

Supe que unos días después del encuentro con el clown algunos ancianos se enfadaron. La intensidad de algunos encuentros con los residentes produjo sellos y despertó quejas. El clown puede ser un revelador de las frustraciones que existen en el fondo. Podemos citar el ejemplo de una mujer que se enfadó porque Audi no le regaló la cajita de música que tuvo entre sus manos un rato. Protestaba porque Audi había hecho regalos a dos residentes (pues era su cumpleaños) y a ella no.

El encuentro clown con las personas ancianas desarrolla una comunicación auténtica cultivando momentos de intensidad y placer compartido, verbal y/o no verbal. La presencia del clown muchas veces crea un clima de confianza y de intimidad que puede provocar revelaciones, detalles compartidos muy personales. Tiene también un efecto dinamizante y de conexión con la vida.
Al fondo de la sala común hay una mujer sentada. Me acerco a ella. Por alguna razón extraña al aproximarme a esta mujer me siento arropada, en confianza, tranquila. Me siento a sus pies y la miro, nos miramos, sus ojos me atraviesan. Me cuenta que conoce muy bien París, que su primer amor era francés pero tuvo que dejarlo y regresar a España por la guerra. Me conmueve su relato. Hay una mezcla de nostalgia y a la vez de alegría al hablar sobre este momento de su vida. Veo una mujer guapa, joven, femenina. Me encuentro bebiendo sus palabras como un niño a quien se le cuenta un cuento…

La posición: el clown suele tener una posición baja, con las rodillas un poco flexionadas. Es una posición que sugiere humildad y humor. Aporta una mirada desdramatizante sobre los dramas de la vida.

El clown relacional cobra todo su sentido al tratar con personas que no tienen la capacidad de relacionarse de forma convencional o que la tienen alterada o modificada. El tipo de personas con quienes es difícil comunicarse con las palabras.

El clown es el maestro de la comunicación no verbal. Utiliza el lenguaje del cuerpo, de las emociones, de las relaciones lúdicas con la ayuda del juego y del humor. Busca recursos en el tacto, la mirada, la expresión de la cara, la voz… Considera otros niveles de comunicación y se encuentra con este tipo de personas con una mirada diferente, nueva, y simplemente se entrega al placer del encuentro.

Después de una hora de encuentros, siento que el hilo entre Aude y Audi se hace más débil. La cabeza de Aude empieza de nuevo a luchar para obtener el poder sobre el sentir y las emociones de Audi. Toca a la puerta el juicio, la búsqueda de resultados y siento con mucha tristeza que Audi se va alejando… De repente la cocinera propone a Audi tomar algo… Unos crepes. “¡Uala!”, piensa Audi, que sale de la cocina después de comer para encontrarse con más ancianos. “¡Que bien!”, el momento de descanso en la cocina me permitió volver a la superficie, descansar y disfrutar debido al cuidado que recibí en la cocina.

Sobre la nariz del clown: la nariz es un código cultural que conecta específicamente a las personas ancianas con el mundo de la infancia, la fiesta, la risa y la alegría.

Es también un código estructurante que permite dar un encuadre a un principio y un final de un encuentro clown.

Es importante subrayar que el clown relacional desarrolla relaciones basadas en el respeto, excluyendo todo tipo de infantilización. Abre una relación positiva de adulto a adulto compartiendo un nivel de comunicación basado en: la autenticidad emocional, la espontaneidad, la alegría compartida y el humor dejando que emerja en cada uno el niño libre que hay en cada adulto.