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Por David Ayllon

Las Técnicas de Yoga  un sistema de auto conocimiento que empieza por el cuerpo físico, desbloqueando y dándonos la oportunidad de ser conscientes de nuestra postura, respiración y pensamientos.

Las clases prácticas, no por casualidad, utilizan herramientas de hace miles de años que siguen siendo útiles e intentan crear nuevos hábitos desde una base mágica, que es el “parar a observar”, manteniéndonos en el momento presente y observando las limitaciones y dificultades que van apareciendo sin querer cambiar nada, sólo poniendo conciencia, y así, de una manera indirecta, se van deshaciendo tensiones y bloqueos físico-energéticos.

Esto nos va llevando a la relajación final, donde se integra la sesión, y experimentamos  paz interior y un contacto íntimo con un Yo más auténtico, más cercano a nuestra esencia, que está más allá de nuestra personalidad donde llegamos sin añadir nada, sólo dejando caer todo lo  que sobra, cosa a la cual podemos recorrer siempre que deseamos y a partir de aquí somos libres de empezar a añadir peso a nuestra mochila o no.

Algunas personas llegan con la creencia que el yoga no es por ellos porque tienen dificultad de movimiento, poca flexibilidad, o dificultad de concentración, y en verdad no se trata de llegar en ninguna parte, ni siquiera hacerlo bien, lo más importante es la actitud, sólo darte cuenta de los pensamientos que van viniendo y a pesar de esto redirigir la mente al que estás haciendo en el momento presente

Acompañado de las instrucciones del profesor es un despertar, esto es el primero que aprendemos, se puede aplicar a todos los aspectos de la vida y con una práctica constante se va instalando despacio, y del mismo modo que observamos el cuerpo y la respiración, aprendemos a observar la mente como una herramienta de pensar, un poco loca, y cuestionar los pensamientos válidos de los que no lo son, es todo un camino donde te puedes quedar sólo con los beneficios físicos y mentales o profundizar hasta  donde quieras.

Simplemente con esta invitación a vivir equilibradamente el mundo interno además del externo y aprender a escuchar los mensajes que nos da constantemente nuestro cuerpo, tenemos la oportunidad de escoger la respuesta que queremos dar a los estímulos, pudiendo utilizar herramientas para calmar las emociones, como la respiración o los mantras y diferentes limpiezas o kriyas que ayudan a que fluya la energía más fácilmente a nuestro cuerpo.

La palabra Yoga quiere decir unión y todas sus técnicas van orientadas a llevar a cabo el Sanatana Dharma o eterno deber de todo ser humano, que es lo conocerse a si mismo, poder encontrar la paz y el silencio mental necesario porque se pueda producir la meditación, que es el estado de Yoga, unión consciente con la Vida que somos.

Todos conocemos estados en los cuales nos sentimos en plenitud, en paz y armonía con lo que somos, que normalmente dependen de elementos externos, por ejemplo una buena noticia, estar en la naturaleza, sentirse estimado, etc. estas sensaciones siempre son internas y el yoga nos brinda la oportunidad de mantenernos cada vez más en estos estados indiferentemente del que pase.

El primer paso es darte cuenta que tu bienestar depende sólo de tí  puesto que las cosas son lo que son,  las aceptes o no, hay una pregunta que me ayuda en momentos bajos …

que me impide ser completamente feliz en este momento? … al cambiar la visión empiezas a atraer cosas positivas.

Yoga sólo hay uno y todas las palabras que preceden (hatha yoga, kundalini yoga, asthanga yoga, etc) son los diferentes caminos o herramientas que se utilizan para llegar al mismo fin.

La regla principal para un buen estilo de vida yóguico es ser consciente, cultivar la moderación y comprometernos a presentarnos ante nuestra conciencia superior a través de la meditación y el estudio. Esto nos conducirá a un estilo de vida vital, expresiva y victoriosa de amor, servicio, autoestima y felicidad.

Kundalini Yoga nos da acceso al almacén de recursos creados en nuestro cuerpo y mente. El cuerpo es el instrumento a trvés del cual nosotros recibimos nuestras experiencias tangibles. Si lo tratamos con respeto y cuidad, somos mucho más capaces de experimentar y dirigir nuestra vida eficazmente.

Nuestra conciencia, compromiso y entrenamiento son deficientes con frecuencia, de manera que actuamos y experimentamos el cuerpo y la mente de modo menos sensibles que como realmente son. Comemos erráticamente y, frecuentemente, muy mal. Nos dormimos tarde y despertamos tarde. Nuestro mal trato ocasional desarrolla malos hábitos crónicos. Nos enfermamos,  perdemos el equilibrio, de manera predecible y poco fiable, incluso, para nosotros mismos.

Una práctica regular de Kundalini Yoga nos pone en contacto con nuestras capacidades “más altas”. Se vuelve más fácil tratarnos bien. Comemos con moderación, dormimos con moderación, nos ejercitamos con moderación: creamos un equilibrio y bienestar.

RELÁJATE PARA DORMIR:

La siguiente rutina puede ayudarte a conciliar el sueño más rápidamente, dormir más profundo y asegurar un sueño más rejuvenecedor.

  1.  Ejercicio. Haz algo de yoga y meditación para ayudad a relajar el cuerpo y procesar el estrés del dia.
  2. Nada de comidas pesadas. Es más cómodo para el hígado y la digestión no ingerir comida pesada por la noche y cenar al menos dos horas antes de ir a la cama. Tampoco es buena idea ir a la cama con hambre, esto puede despertarte a media noche.
  3. Realiza tu rutina de baño. Vacia la orina. Cepilla tus dientes, limpia la mucosa.
  4. Lava tus pies con agua fría. Frótalos y masajéalos con aceite de almendras o similar.
  5. Bebe un vaso de agua.
  6. Tu cama. Para la columna vertebral y para un sueño adecuado es mejor utilizar una cama firme y ropa de cama de algodón o fibras naturales. La mejor posición de la cama es de este a oeste.
  7. Acostado sobre tu espalda respira largo y profundo. Suelta, relájate conscientemente.
  8. Gírate sobre el lado derecho mientras te relajas para dormir, a fin de que estés respirando a través de la fosa nasal izquierda, lo que trae un efecto refrescante y calmante al cuerpo y al cerebro. También relaja el corazón, y deja el estómago y el intestino delgado se drenen a medida que te duermes.

SAt NaM!

Al masajear y bañar al bebé aprendemos a respetar y respetarnos: detectar sus incomodidades, acoplarnos a su ritmo, a saber percibir sus mensajes, en definitiva a comunicarnos con ellos, observarlos e identificar los signos para comprenderlos mejor.
 
Al masajear al bebé aprendemos a respetar y respetarnos: Si voy a iniciar el masaje pero observo que el bebé tiene hambre, primero le alimentaré (observo y respeto sus necesidades), luego esperaré a que haga su digestión (observo y respeto sus ritmos físicos). Si entonces el bebé está disponible haré el masaje, si tiene sueño…tendré que esperar otro momento! Al fin y al cabo, yo soy el adulto y tengo, en principio, más recursos que el pequeño… soy capaz de esperar y cambiar mis planes. De la misma forma, si siento ganas de dar un masaje pero estoy agitado o nervioso, debo serenarme antes de empezar (respeto mi estado emocional, mi necesidad de reconducirlo y no involucro al bebé en él).
Si durante el masaje observamos cualquier signo de incomodidad, detendremos el masaje y nos ocuparemos de descubrir que está ocurriendo para poder ayudar al bebé a superar ese momento o cubrir esa necesidad.
 
Encontrar el momento
No hay normas, no hay horas. Cada bebé, cada madre, cada padre encontrarán sus propios momentos y se mantendrán abiertos a que estos momentos cambien, porque el bebé cambia y nosotros también.
 
El momento adecuado para el bebé y para el adulto
Teniendo en cuenta la importancia que tiene la comunicación durante el masaje, debemos escoger un momento en que tanto el adulto como el bebé estén en un estado relajado y receptivo. Nos observaremos física, mental y emocionalmente antes de ofrecer un masaje al bebé y le observaremos a él.
 
Cuando no debemos hacer un masaje:
● El adulto está malhumorado, enfadado, tenso, nervioso, irritado, intranquilo, inseguro o simplemente disperso
● El bebé está durmiendo, tiene ganas de tomar la iniciativa, está enfermo, tiene sueño, hambre, llora o está inquieto.
Por tanto buscaremos esos momentos en que el bebé está despierto pero tranquilo y receptivo (cuando disfruta de que le hablen, le miren y se deja hacer) y en que el adulto se siente capaz de ofrecer el 100% de su atención durante al menos 10 minutos!
 
La comunicación
Observación y escucha. Entender el lenguaje del bebé
Yogui Bhajan, maestro de Kundalini Yoga, nos decía que el primer error que cometemos los padres es creer que el recién nacido no se entera de nada. Puedes pensar “Nooo, yo ya se que entienden”… el problema es que no somos conscientes de hasta que punto entienden! Y no solo entienden sino que intentan con todas sus fuerzas que les entendamos, os imagináis la sensación de frustración al ver que sus esfuerzos tienen unos resultados más que mediocres…
 
Al igual que en el masaje, observaremos y respetaremos el ritmo del bebé, es importante que si llora o se incomoda terminemos el baño. No es signo de que no le guste el baño, simplemente de que ya se ha bañado suficiente. A los adultos nos sucede lo mismo, nos encanta bañarnos, pero llega un momento en que tenemos ganas de salir, un día estamos más tiempo y otro menos, sin más.
Es muy probable que después del baño y el masaje el bebé tenga hambre y después de comer se quede plácidamente dormido.
 
Solo me queda deciros que disfrutéis de cada momento con vuestros hijos, no tengáis prisa por que pase el tiempo y crezca, pensad que lo vivido ya no vuelve y cada momento es precioso, grande y necesario. Si descubrimos lo sagrado de cada instante no querremos desperdiciar ni un solo segundo de la vida. Cada minuto cuenta, es un minuto en el que podéis transmitir algo a los hijos, crecer en conciencia, descubrir algo juntos o en solitario, no malgastemos la vida, es el mejor regalo que hemos recibido.
 
Nota: Artículo creado a través del temario y las notas del curso de yoga embarazo y yoga postparto que realicé en 2008 con Teresa Puig.