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Por Joana Garcia- Educadora de Visión Natural-Método Bates

El Método Bates, un método para recuperar la visión creado por el Dr. W. H. Bates en los Estados Unidos hace casi cien años y bautizado inicialmente como método de ”Entrenamiento Visual o Mejora Natural de la Visión”. Este oftalmòlogo constató que la vista no es constante, es decir que fluctúa en función del estado físico y emocional de la persona. Después de numerosas investigaciones, diseñó un eficaz proceso educativo que es en realidad una disciplina holistica que ya ha ayudado a resolver problemas visuales de millones de personas en todo el mundo.

En que se basa?

Bates se dio cuenta que la gente que tenía problemas visuales, usaba los ojos de una forma distinta, observó sobre todo que los ojos no se movían (mirada fija), que había tensión excesiva en los músculos extraoculares y que también faltaba centralización. Los tres principios básicos son:

1 Movimiento
Un ojo que ve bien es un ojo que se mueve, pues esta es la naturaleza del ojo. El ojo normal se mueve continuadamente, realizando los llamados movimientos sacàdicos, que son muy rápidos e involuntarios. Pueden llegar a ser de la orden de 60 mov/sg. Si estos movimientos se ralentitzan, perderemos nitidez, aumentará la borrosidad.
2 Relajación
Para poder hacer todos estos movimientos, el ojo tiene que estar relajado. Son dos funciones que se retroalimentan. Sin relajación, no hay bastante movimiento y viceversa. Hoy en día con el uso abusivo que hacemos de los aparatos electrónicos (ordenadores, teléfonos móviles, TV, etc.), los ojos trabajan en exceso y no se relajan. Pensamos que cuando vamos a dormir se relajarán, pero no es así. Hay que poner conciència y voluntad en la relajación.
3 Centralización
El ojo tiene capacidad para ver nítido sólo en un lugar muy pequeño de la retina, la fóvea centralis. Cuando enfocamos una cosa que está en linea con la fóvea, podremos ver esta cosa o parte de la misma de forma nítida y es lol que denominamos visión centralizada. Todo lo que se proyecte fuera de la fóvea, se verá borroso y es lo que se llama visión periférica. La percepción de ambas visiones, centralizada y periférica simultáneamente, es un sintoma del buen uso de los ojos.

Consejos prácticos para usar los ojos de forma natural

  1. Parpadear: El simple hecho de parpadear a menudo, es un magnífico hábito para mantener los ojos hidratados y para evitar la “fijación”. Hace falta que sea un parpadeo suave, como el batido de las alas de una mariposa, de forma que si ponemos las yemas de los dedos a los templos, no tenemos que notar ningún movimiento. El parpadeo es producido sólo por los músculos de los párpados.
  2. Percepción de la periferia. Siempre que estamos enfocando algo, podemos percibir esta cosa más nítida que el resto, pero igualmente, somos capaces de captar con nuestra visión periférica todo el que hay alrededor aunque no podemos ver muchos detalles. Esta capacidad de nuestra visión es fundamental para mantener la vista en buen estado. Consiste al tener siempre presente todo nuestro campo visual de una manera jerárquica, es decir, viendo más nítido aquello que estoy enfocando y más borroso el resto.
  3. Percepción de la periferia en movimiento. Es el mismo principio de antes, pero en vez de percibir la periferia de forma estática, la percibimos cuando estamos en movimiento. Si estamos presentes, podemos captar como si fuera el entorno quien se mueve y no nosotros. Muy fácil de percibir cuando vamos en coche o en tren, pero también cuando andamos, o simplemente cuando hagamos movimientos con la cabeza. Todo esto enriquece mucho la percepción visual y despierta el interés para mirar las cosas y los detalles. Además, reeduca al cerebro a ampliar sus  registros visuales.
  4. Relajación: Fundamental para poder captar todo el que hemos hablado. Siempre tenemos que tener los ojos relajados y esto hace falta reaprenderlo  con voluntad y constancia. Nos cubriremos los ojos con las manos y descansaremos en la oscuridad y el calor que nos aportan. Hacer esto tantas veces  al día como sientas que tus ojos lo necesitan.
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En los últimos tiempos, se está empezando a pensar que el rápido aumento de los problemas visuales sea debido a una característica de la vida moderna: cada vez pasamos más tiempo en espacios cerrados y con luz artificial.

Nuestros genes fueron seleccionados originalmente para un mundo muy diverso de aquel en el que vivimos hoy. El cerebro y los ojos se originaron cuando pasábamos casi todas nuestras horas de vigilia al sol.
 

Cuando los niños pasan demasiadas horas encerrados, sus ojos no pueden crecer correctamente y la distancia entre la lente y la retina se convierte en demasiado larga.

 
Los investigadores sospechan que la luz intensa del sol al aire libre ayuda a los ojos del niño en desarrollo a mantener la distancia correcta entre el cristalino y la retina. En definitiva, esto es lo que mantiene el enfoque de la visión. La iluminación en lugares cerrados es demasiado tenue para ofrecer el mismo tipo de efecto. En consecuencia, cuando los niños pasan demasiadas horas encerrados, sus ojos no pueden crecer correctamente y la distancia entre la lente y la retina se convierte en demasiado larga, causando visión confusa de lejos.

Un estudio de 2007 dirigido por estudiosos de la Universidad de Ohio, concluyó que, entre niños americanos cuyos dos padres eran miopes, aquellos que pasaban al menos dos horas al día al aire libre, tenían cuatro veces menos de probabilidad de ser miopes que aquellos que pasaban fuera menos de una hora al día.
 

Hay una forma simple de reducir el riesgo de los problemas visuales, aprovechar el máximo tiempo posible al aire libre

 
En pocas palabras, el mecanismo biológico que ha mantenido nuestra visión aguda de forma natural desde hace millones de años, frente a condiciones ambientales nuevas no puede ahora desarrollar su función. Y lo que antes constituía una forma útil de adaptación puede hoy ser considerada una molestia. Por ejemplo una actitud constantemente alerta era antes útil para personas que debían encontrar fuentes de comida en zonas selváticas, pero en las aulas escolásticas de hoy a menudo se clasifica como hiperactividad o déficit de atención. Además, cuando un cerebro que se ha adaptado en el curso de milenios a las interacciones sociales cara a cara, encuentra un mundo de e-mail y Twiter….

Afortunadamente, hay un simple modo de disminuir el riesgo de los problemas visuales y es el de aprovechar al máximo, sobre todo en verano, la luz natural del sol y pasar el máximo tiempo posible al aire libre.

 

¿Por qué no cuidamos nuestra visión del mismo modo que nuestro organismo? Aprender a conocer nuestros ojos, sentirlos y notar cómo usamos la mirada nos permitirá mejorar y cuidar nuestros ojos.

Una de las grandes aportaciones del Dr. Bates fue constatar que la visión no es algo constante, es más, los errores de refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia) podían ser revertidos o incluso cambiados totalmente en algunos momentos del día. La base principal del Método Bates es por tanto, la fluctuación de la visión. A la visión le afectan factores como las emociones, el estado de ánimo, el entorno, el cansancio, la luz, pero sobretodo la tensión mental.

Las fluctuaciones de la visión pueden ser más o menos evidentes según si estamos realizando una actividad agradable o desagradable, si debemos poner mucha atención o si añadimos tensión a lo que hacemos. Entre las primeras modificaciones fisiológicas del cuerpo debidas al estrés están el estrechamiento del campo visual, la dilatación de las pupilas y la inmovilidad de la mirada.

Entre las primeras modificaciones fisiológicas del cuerpo debidas al estrés están el estrechamiento del campo visual, la dilatación de las pupilas y la inmovilidad de la mirada.

La tensión mental de todo tipo produce siempre una tensión ocular consciente o inconsciente. Y si la tensión toma la forma de un esfuerzo para ver, se produce siempre un error de refracción.” (El Método Bates, pág.53)
Según Bates, la tensión mental (stress emocional, mental, ambiental) juega un papel primordial en las fluctuaciones. Promovió la relajación consciente de los ojos, pero también la del espíritu y la toma de conciencia del funcionamiento visual con el fin de mejorarla en su globalidad, es decir, a nivel muscular, nervioso y cerebral.

Si podemos hacer del acto de ver algo pasivo y distendido, estaremos favoreciendo la salud de nuestros ojos. No es necesario ir a atrapar las imágenes con los ojos, con una mirada relajada, podemos dejar que las imágenes esperen a ser vistas y reconocidas sin necesidad de hacer un esfuerzo adicional para verlas.

El acercamiento al Método Bates en cuanto a la prevención de la fatiga ocular y a la mejora de la visión sin gafas es muy pertinente en el momento actual de exceso de impactos visuales. Se puede aprender a introducir en el uso cotidiano de los ojos más relajación y reposo y a tener más en cuenta la relación entre las emociones y la vista. En definitiva, se trata de considerar con más respeto este órgano del cual tendemos a abusar debido a los hábitos de la vida moderna y a las nuevas exigencias tecnológicas: ordenadores, teléfonos móviles, televisión, etc..

De la misma forma que se recomienda tomar frutas y legumbres cada día para estar bien nutrido, o hacer ejercicio para mantener la salud corporal, también podemos aprender a conocer nuestros ojos, a sentirlos y a notar cómo usamos la mirada y como reaccionamos ante el entorno. Podemos ser más conscientes de nuestra visión. Este aprendizaje consciente nos permitirá mejorar el cuidado de nuestros ojos, este órgano tan importante y maravilloso.