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¿Por qué no cuidamos nuestra visión del mismo modo que nuestro organismo? Aprender a conocer nuestros ojos, sentirlos y notar cómo usamos la mirada nos permitirá mejorar y cuidar nuestros ojos.

Una de las grandes aportaciones del Dr. Bates fue constatar que la visión no es algo constante, es más, los errores de refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia) podían ser revertidos o incluso cambiados totalmente en algunos momentos del día. La base principal del Método Bates es por tanto, la fluctuación de la visión. A la visión le afectan factores como las emociones, el estado de ánimo, el entorno, el cansancio, la luz, pero sobretodo la tensión mental.

Las fluctuaciones de la visión pueden ser más o menos evidentes según si estamos realizando una actividad agradable o desagradable, si debemos poner mucha atención o si añadimos tensión a lo que hacemos. Entre las primeras modificaciones fisiológicas del cuerpo debidas al estrés están el estrechamiento del campo visual, la dilatación de las pupilas y la inmovilidad de la mirada.

Entre las primeras modificaciones fisiológicas del cuerpo debidas al estrés están el estrechamiento del campo visual, la dilatación de las pupilas y la inmovilidad de la mirada.

La tensión mental de todo tipo produce siempre una tensión ocular consciente o inconsciente. Y si la tensión toma la forma de un esfuerzo para ver, se produce siempre un error de refracción.” (El Método Bates, pág.53)
Según Bates, la tensión mental (stress emocional, mental, ambiental) juega un papel primordial en las fluctuaciones. Promovió la relajación consciente de los ojos, pero también la del espíritu y la toma de conciencia del funcionamiento visual con el fin de mejorarla en su globalidad, es decir, a nivel muscular, nervioso y cerebral.

Si podemos hacer del acto de ver algo pasivo y distendido, estaremos favoreciendo la salud de nuestros ojos. No es necesario ir a atrapar las imágenes con los ojos, con una mirada relajada, podemos dejar que las imágenes esperen a ser vistas y reconocidas sin necesidad de hacer un esfuerzo adicional para verlas.

El acercamiento al Método Bates en cuanto a la prevención de la fatiga ocular y a la mejora de la visión sin gafas es muy pertinente en el momento actual de exceso de impactos visuales. Se puede aprender a introducir en el uso cotidiano de los ojos más relajación y reposo y a tener más en cuenta la relación entre las emociones y la vista. En definitiva, se trata de considerar con más respeto este órgano del cual tendemos a abusar debido a los hábitos de la vida moderna y a las nuevas exigencias tecnológicas: ordenadores, teléfonos móviles, televisión, etc..

De la misma forma que se recomienda tomar frutas y legumbres cada día para estar bien nutrido, o hacer ejercicio para mantener la salud corporal, también podemos aprender a conocer nuestros ojos, a sentirlos y a notar cómo usamos la mirada y como reaccionamos ante el entorno. Podemos ser más conscientes de nuestra visión. Este aprendizaje consciente nos permitirá mejorar el cuidado de nuestros ojos, este órgano tan importante y maravilloso.