“El contacto con la naturaleza afecta positivamente, presenciar cambios interactuar con la tierra, su contacto. El simple y placentero hecho de cuidar de un jardín, o unas plantas en macetas, a ayudado a muchas personas a serenarse y encontrar su camino en la vida”

Desde el “reencuentro” he podido observar como el contacto con las plantas hace que algunas personas encuentren un alivio, que puede ayudar a conseguir un equilibrio personal.

Aunque en general la jardinería tiene colgadas unas etiquetas que hacen que no se pueda disfrutar de ella con plenitud, por mi experiencia (como alumna, profesora y trabajadora) puedo decir que se me abrió una puerta a un mundo diferente, y que he disfrutado mucho compartiendo esta experiencia.

Hay quien la considera la jardinería una actividad de lujo (yo no tengo jardín para que quiero practicarla), algunos la rechazan por el esfuerzo físico o por no mancharse de tierra, otros piensan que ser jardinero es muy poca cosa en comparación con otras profesiones de mayor prestigio social. Incluso hay jardineros que no se benefician todo lo que podrían por una mentalidad equivocada, no se consideran afortunados de realizar un trabajo que les aporta este contacto con la naturaleza y contribuye tanto a la sociedad.

De mi vivencia en la escuela de jardinería, además de los conocimientos prácticos y teóricos, y de notar cómo me ha afectado positivamente el contacto con la naturaleza, también pude presenciar cambios de vida en mis compañeros de clase, y más tarde en mis alumnos.

Entre los alumnos de la escuela hay gente muy diversa, abarcando muchas edades, niveles académicos, clases sociales y planteamientos de vida. Algunos adultos acuden buscando una transformación en su vida, porque están cansados de su vida laboral o personal (informáticos, enfermeras, economistas, guardias urbanos, etc.), otros porque se han desenganchado de alguna adicción y necesitan el contacto con la tierra, siempre hay una historia de vida interesante detrás de cada persona que acude a la escuela de jardinería por algo más que una solución profesional (tanto si es consciente como si no lo es).

He conocido jóvenes que llegaban a la escuela, desorientados, totalmente dispersos, con problemas familiares, con poca seguridad en sí mismos, después de haber fracasado en otros estudios, y que poco a poco se iban centrando y cogiendo seguridad, al darse cuenta que eran capaces de cuidar y mantener un jardín. Algunos se ilusionaban con sus primeros trabajos y hacían planes de futuro en cuanto salieran de la escuela. Otros, al menos lograban llegar a tiempo para la clase de prácticas del lunes por la mañana. En general, todos se sentían satisfechos al aprender a diferenciar las distintas especies vegetales, no todo el mundo sabe las diferencias entre un mirto y un boj, o entre un agave y un aloe, y se creaba un ambiente de compañerismo durante los trabajos en los jardines. Todavía a veces me encuentro en algún vivero antiguos alumnos que se han asociado con algún compañero y tienen su pequeña empresa, otros me saludan en algún parque público en el que están trabajando, es muy placentero apreciar como han encontrado un camino en su vida.

He tenido la gran suerte de poder continuar aprendiendo acerca de las plantas (jardinería, arte floral, ikebana) y la salud (terapia floral, aromaterapia, cosmética natural), y de haber tenido la oportunidad de trabajar con ellas desde un abanico de actividades que me ha dado una visión de conjunto, lo que me ha permitido “encajar las piezas del puzle” que entrelaza de manera física mental y emocional, el mundo vegetal con las personas.

Hasta el día de hoy toda mi actividad profesional está relacionada con las plantas y las personas. He tenido diversas experiencias en el mundo laboral; he realizado jardines, dirigido a gente discapacitada en tareas de jardinería, dado clases en enseñanza reglada y por libre de jardinería y arte floral, organizado visitas guiadas y conferencias sobre temas de jardinería, participado en exposiciones florales, haciendo terapia de flores de Bach, etc.

He podido comprobar que se pueden practicar actividades relacionadas con las plantas siendo conscientes de que nos aportan un contacto con la vida tal como es. Sabiendo que se puede lograr un alivio, aunque sea momentáneo, y algunas veces se abre un camino que de otro modo no habríamos podido apreciar. Así como el yoga, el taichí, la meditación, etc., se asocian a conseguir relajación y equilibrio, la jardinería, el arte floral, la terapia con esencias florales, la botánica, los aceites esenciales, la cocina, son valiosas herramientas, aunque popularmente no se tengan en cuenta desde este punto de vista.

Y que todos podemos enriquecernos con las lecciones que se pueden aprender del contacto y la observación de la naturaleza.

El día 20 de Diciembre hemos preparado una experiencia para unirnos y adentrarnos en el espíritu navideño de una forma diferente, amena y más espiritual.

A través del Kirtan, (alabanza o glorificación en lengua sánscrita) aprenderemos y realizaremos el canto de diferentes mantras, armonizando nuestras voces, siendo conscientes de nosotros y nuestro entorno, encontrando un nuevo sentido a la Navidad. Sin miedo y sin vergüenza alzaremos las voces para dar la bienvenida a la Navidad. Guiados por la cantante Carme Nalini de 19:30 hasta las 21:30horas.

¡Esperamos vuestra asistencia y compartir todos juntos una tarde de profundas vivencias!

El pasado fin de semana, 30 de Noviembre y 1 de Diciembre, en la Plaza Camoapa, junto con más de 60 paradas el stand de Essència, dentro de l’Espai Salut, fue un punto de encuentro en el que los más pequeños pudieron colorear bolas de Navidad y colgarlas en nuestro árbol de los deseos, y los padres pudieron conocer las diferentes actividades que realizamos y a la vez hacerse una felicitación navideña en la que apareciera toda la familia. ¡Una forma diferente de felicitar la Navidad!

A pesar del frío y del viento, el fin de semana congregó a muchas personas, tanto en la feria como en nuestra carpa, para disfrutar de las diferentes actividades programadas, sobretodo el Domingo en el que salió el Sol. Y en el Espacio central toda la familia disfrutó de Yoga en Familia con Sheila Kaur, Creatividad Terapéutica con Aude Lemeur, Armario de Emociones con Caroline Copestake y de Juegos y Risas con Neus Garrofé, entre otras actividades organizadas por la Unió de Botiguers i Comerciants de Sant Just como el caga-tió gigante.

Los próximos dos fines de semana de Diciembre (6,7 y 8 y 13,14 y 15) realizaremos en Essència un curso intensivo sobre la experiencia fuera del cuerpo con Pau Hernández.

Un Taller en el que descubriremos la relación entre el cuerpo energético y el físico, y cómo recuperar la energía para poder operar de forma operativa, independientemente del cuerpo físico y de forma consciente.

Además, podremos aprender como actúa e influye nuestra estructura física sobre la materia y su influencia en las estructuras no físicas i cómo actuar en estos dos planos de acción.

No es posible asistir al curso si:

– Se esta bajo tratamiento psiquiátrico o se ha estado con anterioridad.

– Si padece o ha padecido en los últimos tres años ataques de ansiedad .

– Si está bajo tratamiento por depresión, o lo ha estado en los últimos tres años.

– En caso de padecer algún trastorno cardíaco, ponerse en contacto

Una nueva actividad pensada para toda la familia, para cuidarnos, crecer, aprender i práctica Yoga de forma divertida.

En próximo 24 de Noviembre con la terapeuta Sheila Kaur realizaremos el taller ‘Yoga en Familia’ en la que pueden participar los adultos y los más pequeños de la casa. Durante una hora y mediante realizaremos diferentes juegos, cantos y ejercicios en una sesión de Yoga completa divertida y diferente, que nos permitirá conocer diferentes ejercicios de respiración y técnicas de concentración y relajación, una forma original de reforzar los lazos afectivos junto con nuestros hijos (esta sesión esta dedicada a niños de entre 12 meses y 3 años aproximadamente).

¡Os esperamos a todos en Essència!

¿Porqué esperar a qué nazca nuestro hijo para realizarle un masaje?

El próximo Domingo 17 de Noviembre de 11:00 a 13:00 horas os enseñaremos esta terapia corporal concentrada en las necesidades especiales de las futuras madres. Una herramienta para prevenir y aliviar las incomodidades que se producen en este período de cambios físicos y psicológicos.

Un masaje, para las futuras mamás que ya estén en el tercer mes de gestación o más, que no sólo repercute en las madres, sino que también influye directamente en el desarrollo del feto y ayuda al ambiente uterino.

En el que además de las técnicas de masaje aprenderemos posiciones adecuadas, cómo preparar un ambiente propicio, ejercicios de visualización y a armonizar la respiración de la mano de los terapeutas Alejandro Mancebo y Sheila Kaur.

¡Futuros Padres, no os perdáis está experiencia única para vosotros y vuestros futuros bebés!

El 28 de Noviembre y hasta el 8 de Diciembre podemos despertar y conocernos
a nosotros mismos en el Desierto de Merzouga (Marruecos) de la mano del
terapeuta Carlos Velasco.

Navegar por las dunas del desierto en la noche estrellada, ser sensibles al
misterio que nos rodea, entregarnos a sucesivas experiencias y desde la
Psicoterapia Integrativa y Transpersonal conocer nuestros rasgos de
personalidad y cómo trascender el ego.

¿Te lo vas a perder?

¿Tengo o no tengo coraje? Una pregunta que no se responde fácilmente, que se debe a nuestra reacción ante los avatares de la vida, que no significa no rendirse nunca, sino en el momento adecuado. Algo que se debe ir aprendiendo y cultivando durante el tiempo

A mi parecer es uno de los pilares básicos que nos empujan en nuestro andar por el mundo  y que nos ayudan a preparar el trayecto sobre el cual queremos caminar.

Valentía, capacidad de lucha, reconocimiento del esfuerzo, atención al entorno, observación propia, honestidad consigo mismo…. características que acompañan al coraje.

¿Tengo yo coraje?  En más o menos grados seguramente que si pero también es cierto que se va desarrollando. Los avatares de la vida nos ponen con frecuencia entre las cuerdas dejándonos casi desnudos delante de un futuro incierto.  ¿Qué hago ahora?

Esa pequeña chispa con el tempo se convertirá en un buen soldado, aliado en las batallas y con quien lucharemos ante los problemas codo con codo.

¿Me deprimo? No. No me lo puedo permitir, tengo que seguir adelante sea como sea y entonces, aahhh …..  nace una pequeña chispa que se inflama y te da un primer impulso.  Al principio lo sientes suave, débil, enfermizo y quebradizo. Hay que cuidarle con esmero, alimentándole con pequeñas pero frecuentes dosis de autoestima, hay que protegerle para que no se pierda ya que desconoce el espacio en el que se encuentra, a veces se cansa porque no está acostumbrado a trabajar demasiado y se queja y quiere marcharse. A ratos, sin perderle de vista, debemos dejarle descansar pero es tan agradecido que rápidamente se recupera y se va haciendo grande y fuerte.  Con el tiempo descubriremos que se ha convertido en un buen soldado que nos acompañará en todas nuestras batallas. Lucharemos juntos y aprenderemos también a rendirnos cuando el momento lo considere preciso.

 

Montserrat Farràs.

Encontrarnos con las plantas, nos permite volver a nuestra infancia, a disfrutar de la naturaleza de manera espontánea y gozar de los cambios estacionales.

 

Hace más de 15 años yo trabajaba como profesional liberal y por un problema de salud me vi obligada a buscar ayuda. Acudí a una terapia y encontré a alguien especial, que me escuchó con cariño, plena conciencia y respeto, por lo que le estoy muy agradecida, ya que para mí fue el principio de un cambio de vida.

Comencé con la jardinería como actividad lúdica, y nada más apuntarme a un curso práctico para aficionados, empecé a darme cuenta de la relación que siempre había tenido durante mi vida con las plantas.

 

Debido a este reencuentro he podido utilizar más el lado derecho del cerebro, en contra posición a las exigencias de utilizar en mayor medida el lado izquierdo del cerebro al desarrollar una profesión técnica.

De pronto recordaba las sensaciones de cuando era niña; los aromas, colores, texturas, en sus flores, hojas, frutos… Durante la adolescencia mi pasatiempo era cuidar y observar las plantas (regar, cambiar de tiesto, hacer esquejes), mi habitación parecía un invernadero. Cuando me marché fuera a estudiar en donde me instalaba buscaba un lugar para tener alguna planta, y hasta que no lo conseguía no me consideraba en “mi hogar”.

Disfruté tanto del curso de jardinería que en cuanto terminó me matriculé en la escuela oficial, al principio lo combinaba con mi profesión, pero al poco tiempo, ante la sorpresa de mi pareja y familia (que siempre me apoyaron), ya estaba dedicada totalmente a la jardinería, primero a los estudios, luego trabajando de jardinera, y encargada, y más tarde como profesora.

Jamás en mi vida había estudiado algo con tantas ganas e interés, después de las clases prácticas me encontraba agotada pero feliz, y esto se reflejaba en mi vida que era mucho más intensa y agradable.

Así, el paso por la escuela de jardinería como alumna se convirtió en toda una experiencia, disfrutaba de las clases teóricas y prácticas, y del contacto con la naturaleza. Desde entonces he podido utilizar más  el lado derecho del cerebro. En contraposición a las exigencias de utilizar en mayor medida el lado izquierdo del cerebro como consecuencia de desarrollar una  profesión técnica.

Y volví a mirar las plantas de otra manera, como cuando era niña, apreciando detalles de los cambios en las diferentes estaciones, sus formas, colores, aromas …

Desde ese momento hasta ahora, prácticamente todo en mi vida está relacionado con las plantas; terapias, jardinería, alimentación, cosmética, decoración.