El reencuentro con las Plantas

Encontrarnos con las plantas, nos permite volver a nuestra infancia, a disfrutar de la naturaleza de manera espontánea y gozar de los cambios estacionales.

 

Hace más de 15 años yo trabajaba como profesional liberal y por un problema de salud me vi obligada a buscar ayuda. Acudí a una terapia y encontré a alguien especial, que me escuchó con cariño, plena conciencia y respeto, por lo que le estoy muy agradecida, ya que para mí fue el principio de un cambio de vida.

Comencé con la jardinería como actividad lúdica, y nada más apuntarme a un curso práctico para aficionados, empecé a darme cuenta de la relación que siempre había tenido durante mi vida con las plantas.

 

Debido a este reencuentro he podido utilizar más el lado derecho del cerebro, en contra posición a las exigencias de utilizar en mayor medida el lado izquierdo del cerebro al desarrollar una profesión técnica.

De pronto recordaba las sensaciones de cuando era niña; los aromas, colores, texturas, en sus flores, hojas, frutos… Durante la adolescencia mi pasatiempo era cuidar y observar las plantas (regar, cambiar de tiesto, hacer esquejes), mi habitación parecía un invernadero. Cuando me marché fuera a estudiar en donde me instalaba buscaba un lugar para tener alguna planta, y hasta que no lo conseguía no me consideraba en “mi hogar”.

Disfruté tanto del curso de jardinería que en cuanto terminó me matriculé en la escuela oficial, al principio lo combinaba con mi profesión, pero al poco tiempo, ante la sorpresa de mi pareja y familia (que siempre me apoyaron), ya estaba dedicada totalmente a la jardinería, primero a los estudios, luego trabajando de jardinera, y encargada, y más tarde como profesora.

Jamás en mi vida había estudiado algo con tantas ganas e interés, después de las clases prácticas me encontraba agotada pero feliz, y esto se reflejaba en mi vida que era mucho más intensa y agradable.

Así, el paso por la escuela de jardinería como alumna se convirtió en toda una experiencia, disfrutaba de las clases teóricas y prácticas, y del contacto con la naturaleza. Desde entonces he podido utilizar más  el lado derecho del cerebro. En contraposición a las exigencias de utilizar en mayor medida el lado izquierdo del cerebro como consecuencia de desarrollar una  profesión técnica.

Y volví a mirar las plantas de otra manera, como cuando era niña, apreciando detalles de los cambios en las diferentes estaciones, sus formas, colores, aromas …

Desde ese momento hasta ahora, prácticamente todo en mi vida está relacionado con las plantas; terapias, jardinería, alimentación, cosmética, decoración.

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