¿Por qué me contracturo?

Una contractura es la expresión de un rechazo. Es importante reconocerlo, dejar sentir esa ‘molestia’ emocional y buscar así un aprendizaje y la parte positiva

Las contracturas musculares son la expresión de una rigidez mental, de un rechazo que encuentra en el nivel físico su forma de expresión, su reconocimiento y su expresión pueden ayudarnos a suavizarla y eliminarla.

Una contractura muscular es, una contracción continuada e involuntaria del músculo o algunas de sus fibras que aparece al realizar un esfuerzo. Se manifiesta como un abultamiento de la zona, que implica dolor y alteración del normal funcionamiento del músculo.
Suele aparecer cuando dicho músculo realiza una actividad inapropiada en intensidad o en función. Sin embargo muchas veces no podemos relacionar una contractura con un esfuerzo físico considerable. Entonces ¿porqué me contracturo? La víctima de la contractura hace repaso; quizá anduve demasiado el domingo, quizá la culpa la tiene la silla o dormí en una mala postura….

Esa pregunta se la hacen y me la hacen muchas personas. Y mi respuesta siempre es la misma: una contractura es una rigidez física que expresa una rigidez mental. La contractura surge cuando rechazamos algo que está pasando a nuestro alrededor. Algo que no aceptamos en nuestra vida.

Puede surgir en un comentario de un amigo, un jefe, un familiar, puede ser un cambio en nuestro día a día que no nos gusta y con el que vamos a tener que “apechugar”. A menudo tiene que ver con una actitud de alguien cercano que nos disgusta.

Es importante si nos hemos contracturado preguntarnos en qué o quién estábamos pensando cuando empezamos a sentir molestias, si tuvimos un disgusto el mismo día o la tarde anterior. A menudo el darnos cuenta ya nos ayuda a aflojar ese músculo que nos está avisando.
Otras veces sólo con expresarlo y poder compartir con alguien cercano o un terapeuta el dolor emocional, ya suaviza el dolor físico e incluso lo borra del todo.

Es importante en todo caso, intentar reconocer nuestro rechazo, en definitiva dejarnos sentir esa “molestia” emocional y buscar formas de tomársela de otro modo, buscar el aprendizaje, la parte positiva…

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