Tag: baño a bebes

Al masajear y bañar al bebé aprendemos a respetar y respetarnos: detectar sus incomodidades, acoplarnos a su ritmo, a saber percibir sus mensajes, en definitiva a comunicarnos con ellos, observarlos e identificar los signos para comprenderlos mejor.
 
Al masajear al bebé aprendemos a respetar y respetarnos: Si voy a iniciar el masaje pero observo que el bebé tiene hambre, primero le alimentaré (observo y respeto sus necesidades), luego esperaré a que haga su digestión (observo y respeto sus ritmos físicos). Si entonces el bebé está disponible haré el masaje, si tiene sueño…tendré que esperar otro momento! Al fin y al cabo, yo soy el adulto y tengo, en principio, más recursos que el pequeño… soy capaz de esperar y cambiar mis planes. De la misma forma, si siento ganas de dar un masaje pero estoy agitado o nervioso, debo serenarme antes de empezar (respeto mi estado emocional, mi necesidad de reconducirlo y no involucro al bebé en él).
Si durante el masaje observamos cualquier signo de incomodidad, detendremos el masaje y nos ocuparemos de descubrir que está ocurriendo para poder ayudar al bebé a superar ese momento o cubrir esa necesidad.
 
Encontrar el momento
No hay normas, no hay horas. Cada bebé, cada madre, cada padre encontrarán sus propios momentos y se mantendrán abiertos a que estos momentos cambien, porque el bebé cambia y nosotros también.
 
El momento adecuado para el bebé y para el adulto
Teniendo en cuenta la importancia que tiene la comunicación durante el masaje, debemos escoger un momento en que tanto el adulto como el bebé estén en un estado relajado y receptivo. Nos observaremos física, mental y emocionalmente antes de ofrecer un masaje al bebé y le observaremos a él.
 
Cuando no debemos hacer un masaje:
● El adulto está malhumorado, enfadado, tenso, nervioso, irritado, intranquilo, inseguro o simplemente disperso
● El bebé está durmiendo, tiene ganas de tomar la iniciativa, está enfermo, tiene sueño, hambre, llora o está inquieto.
Por tanto buscaremos esos momentos en que el bebé está despierto pero tranquilo y receptivo (cuando disfruta de que le hablen, le miren y se deja hacer) y en que el adulto se siente capaz de ofrecer el 100% de su atención durante al menos 10 minutos!
 
La comunicación
Observación y escucha. Entender el lenguaje del bebé
Yogui Bhajan, maestro de Kundalini Yoga, nos decía que el primer error que cometemos los padres es creer que el recién nacido no se entera de nada. Puedes pensar “Nooo, yo ya se que entienden”… el problema es que no somos conscientes de hasta que punto entienden! Y no solo entienden sino que intentan con todas sus fuerzas que les entendamos, os imagináis la sensación de frustración al ver que sus esfuerzos tienen unos resultados más que mediocres…
 
Al igual que en el masaje, observaremos y respetaremos el ritmo del bebé, es importante que si llora o se incomoda terminemos el baño. No es signo de que no le guste el baño, simplemente de que ya se ha bañado suficiente. A los adultos nos sucede lo mismo, nos encanta bañarnos, pero llega un momento en que tenemos ganas de salir, un día estamos más tiempo y otro menos, sin más.
Es muy probable que después del baño y el masaje el bebé tenga hambre y después de comer se quede plácidamente dormido.
 
Solo me queda deciros que disfrutéis de cada momento con vuestros hijos, no tengáis prisa por que pase el tiempo y crezca, pensad que lo vivido ya no vuelve y cada momento es precioso, grande y necesario. Si descubrimos lo sagrado de cada instante no querremos desperdiciar ni un solo segundo de la vida. Cada minuto cuenta, es un minuto en el que podéis transmitir algo a los hijos, crecer en conciencia, descubrir algo juntos o en solitario, no malgastemos la vida, es el mejor regalo que hemos recibido.
 
Nota: Artículo creado a través del temario y las notas del curso de yoga embarazo y yoga postparto que realicé en 2008 con Teresa Puig.