Tag: reconocer los sentimientos

Educar y escuchar es reconocer y aceptar nuestras propias emociones para poder ser el modelo efectivo ante las conductas de nuestros hijos. Conocer nuestras emociones, conocer sus límites y sus hábitos de conducta para identificarlos y saber ponerles límite.

El pasado 26 de Febrero tuvo lugar el último encuentro de Epama (Escuela de Padres y Madres) de l’Escola Nova en Cervelló. Fue un placer aceptar la invitación para hablar de las emociones y su gestión.

Fueron un par de horas muy agradables donde pudimos reflexionar y compartir inquietudes y experiencias en este campo.

Repasamos varios conceptos:

Educar y Escuchar. Para poder escuchar las emociones de nuestros hijos es necesario, antes que nada: Reconocer,escuchar y aceptar las nuestras propias.

Escuchando las emociones de otro, vemos si las nuestras propias, están interfiriendo en nuestra percepción. Somos el espejo de nuestros hijos y su modelo, no podemos pretender que los niños gestionen de manera constructiva sus emociones cuando nosotros no lo hacemos.

Intentamos salir de la definición de nuestro estado como ‘bien’ y ‘mal’. En una corta dinámica, escuchamos el cuerpo para dejar resonar muchas otras emociones y ver cual se ajusta más a lo que sentimos. Una vez encontrada esa emoción, escuchamos como responde el cuerpo y esperamos a ver si hay algún cambio y emerge otra más profusa, hasta sentirnos satisfechos con la emoción que describe la sensación que predomina en nosotros aquí y ahora.

Vemos la función y las necesidades de las emociones y en como ayudan en nuestro día a día como guía, prevención y alerta para ver donde poner límites.

Debemos salir de una definición de nuestro estado polarizada: ‘Bien o Mal’, y descubrir que sensaciones, que emociones sentimos para ver la reacción de nuestro cuerpo para poder poner límites

Volvemos a hablar de la importancia que tiene el cuerpo cuando se habla de emociones y comportamiento. Las emociones suelen ir ligadas a unas conductas, pero no son esos comportamientos. Ponemos el ejemplo de la rabia que suele relacionarse con golpes, gritos, pero, que se puede sentir sin necesidad de gritar ni golpear. En ocasiones es necesario desaprender para poder gestionar las emociones de una manera más sana.